MI RON FAVORITO   

   MI RON FAVORITO   

Creo que me he demorado mucho en recomendar un ron “top”, pues rones, malos y buenos, había catado en abundancia hasta que me topé, inesperadamente y hace muchos años ya, con el Flor de Caña. Este ron,  de origen nicaragüense, y con más cien años de historia es uno de los rones más premiados y valorados por los expertos en este tipo de bebidas.

Mi  experiencia con el Flor de Caña comenzó con las variantes de los que llamamos rones blancos, los no añejados, esos que son los más apropiados para mezclas como el cubata o los cócteles como el mojito o el daiquirí (con acento en la “i” final, no lo olviden). Desde la primera cata, en un modesto bar panameño, me pareció un ron diferente, fuerte y agradable al mismo tiempo y, ese mismo día, decidí que me venía mejor no combinarlo con otra cosa que no fuera hielo.

Luego, cuando he ido dejando los cócteles y las mezclas, el paso natural era seguir el rastro a los añejos y aquí también las opciones del Flor de Caña son variadas, pues van desde el de 5 años hasta el de 25, pasando por el de 12, el elegido de hoy,  y el de 18.  Mi propuesta del Flor de Caña 12 años está, como siempre,  basada en el razonable equilibrio entre el precio y la calidad. A esta última la define ese  sabor especial,  esa mezcla variada de sabores y aromas, que quizás provenga de sus dos orígenes complementarios:  el primigenio, la caña de azúcar, cultivada en un suelo volcánico, muy rico en minerales -y radicalmente diferente a las tierras de sus más duros competidores, los dominicanos y los cubanos-  y el hecho de que su envejecimiento se realiza en barriles de roble blanco que previamente se utilizaron para añejar los bourbons de la cercana Norteamérica. Quiero pensar que esa conjunción casi mágica es la que nos hacer sentir que estamos ante un ron añejo diferente y, probablemente, es eso lo que le ha hecho coleccionar una gran cantidad de premios internacionales. A lo anterior hay que añadir la elegancia de la botella y su envase y la garantía de estar libre de azúcar y de gluten.

También en el caso de este ron añejo vuelvo insistir en la importancia de beberlo sin hielo –y, si lo quieres frío, lo más efectivo es utilizar piedras enfriadoras para evitar que pierda fuerza- y vasos anchos en los que podáis meter cómodamente la nariz, al beber, y así disfrutar mejor de sus distinguidos aromas.

Abrid la puerta de vuestros bares privados al Flor de Caña 12 años y os aseguro que no os arrepentiréis. Y, para terminar, YouTube nos aporta una mezcla que también está permitida y reglada, la del bolero con el ron.

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